Apadrino a un niño de Ecuasol para darle acceso a una mejor educación
Apadrino a un niño de Ecuasol para darle acceso a una mejor educación
Muchos niños de los barrios periféricos de Quito —Pisulí, La Roldós y Tiwintza— abandonan la escuela por falta de recursos y trabajan en la calle para ayudar a sus familias. En 2002, dos estudiantes franceses, Capucine Decoster y Vincent Boutin, pusieron en marcha un primer programa de apoyo para 11 niños en Pisulí, con el respaldo de La Guilde. Su iniciativa se cruzó con la de Jean-Christophe Crespel y Auray Aun, implicados en el proyecto humanitario Nomades On Line, quienes difundieron y apoyaron la acción. El compromiso se fue estructurando y ampliando gracias a equipos de voluntarios. Para garantizar la continuidad y el desarrollo de este trabajo, la Fundación Ecuasol fue creada oficialmente en Ecuador en 2006.
Muchos niños de los barrios periféricos de Quito —Pisulí, La Roldós y Tiwintza— abandonan la escuela por falta de recursos y trabajan en la calle para ayudar a sus familias. En 2002, dos estudiantes franceses, Capucine Decoster y Vincent Boutin, pusieron en marcha un primer programa de apoyo para 11 niños en Pisulí, con el respaldo de La Guilde. Su iniciativa se cruzó con la de Jean-Christophe Crespel y Auray Aun, implicados en el proyecto humanitario Nomades On Line, quienes difundieron y apoyaron la acción. El compromiso se fue estructurando y ampliando gracias a equipos de voluntarios. Para garantizar la continuidad y el desarrollo de este trabajo, la Fundación Ecuasol fue creada oficialmente en Ecuador en 2006.
A través de programas completos y adaptados, Ecuasol acompaña a cada niño, niña y joven en su desarrollo personal y académico. Gracias al compromiso de su equipo y de sus aliados, la Fundación trabaja cada día para construir un futuro más justo y solidario.
Descubre los testimonios de nuestros padrinos y madrinas
Me llamo Marine, soy de París, y participé en un campamento de verano como voluntaria junto a mi hija Romane, de 12 años. Juntas compartimos una semana llena de emociones, con juegos y grandes encuentros. Con el apoyo del equipo, encontramos nuestro lugar e incluso lanzamos un taller de lectura, inspirado en nuestros momentos de compartir madre e hija.
Al final de la estadía, decidí convertirme en madrina de Marvin, para seguir actuando a su lado. Ser madrina significa ofrecer recursos, pero sobre todo una presencia afectuosa, incluso a la distancia. Hoy, guardo en mí esta experiencia humana única… y la sonrisa de Marvin es su mayor recompensa.
Marine – 48 años
Después de mi año en Ecuasol, decidí convertirme en padrino de Cristina. Quería seguir apoyando a la fundación y permitir que Cristina tuviera acceso a todas las ayudas que ofrece Ecuasol. Gracias a este apadrinamiento, mantengo contacto con ella. Le hablo de mi familia y de mi vida en Francia, y ella me cuenta sus días con sus amigos y su entorno. Al participar en este apadrinamiento, continúo, a mi manera, mi aventura con Ecuasol.
Bastien – 25 ans
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permettent* de couvrir l’ensemble des besoins essentiels d’un enfant : scolarité, repas quotidiens, suivi de santé et accompagnement psychologique.
*avec l’accompagnement d’un deuxième parrain
permiten* cubrir todas las necesidades esenciales de un niño: educación, comidas diarias, atención médica y acompañamiento psicológico.
*con el apoyo de un segundo padrino

















